Salud mental en Amealco: el problema no es la voluntad, es la distancia
Amealco de Bonfil está a poco más de una hora de San Juan del Río, y buena parte del municipio —Santiago Mexquititlán, San Ildefonso Tultepec y las comunidades más alejadas— queda todavía más lejos de cualquier consultorio privado.
Eso significa que mucha gente que necesita terapia simplemente no la empieza. No por falta de ganas: por logística, por costo de traslado, por no tener con quién dejar a los niños media tarde.
Por eso trabajo de dos formas con pacientes de Amealco: citas presenciales agendadas en mi consultorio de San Juan del Río, que podemos organizar de manera quincenal o en sesiones más largas para aprovechar el viaje, y sesiones por videollamada desde donde estés.
Cómo adaptamos el proceso si vives lejos
La terapia funciona por continuidad, no por rigidez. Si venir cada semana no es realista para ti, no tiene sentido empezar un esquema que vas a abandonar en un mes. Lo que hacemos es diseñar un ritmo que sí puedas sostener:
- Presencial quincenal o mensual, con sesiones en línea intermedias.
- Todo en línea, si el traslado no es viable.
- Sesiones familiares concentradas, cuando viaja toda la familia.
Lo acordamos en la primera conversación, antes de que gastes un solo peso en gasolina.
Terapia familiar: lo que más me piden desde la zona
En comunidades donde varias generaciones conviven bajo el mismo techo o muy cerca, los conflictos rara vez son de una sola persona. Aparecen alrededor del cuidado de los abuelos, de un hijo que se fue a trabajar fuera, de una enfermedad que cambió los roles de toda la casa, o de una pérdida que nadie ha nombrado.
La terapia familiar abre un espacio donde cada quien puede hablar sin que termine en pleito. No busco que alguien cambie: busco que vuelvan a funcionar como equipo.
Quién soy y por qué esto me importa
Soy María Antonieta «Tony» Osornio Ramírez, psicoterapeuta y nacida en San Juan del Río. En 1984, siendo campeona panamericana de paracaidismo, un accidente me dejó cuadripléjica.
Sé lo que es que el acceso a la ayuda dependa de la geografía y del dinero. En 1997 fundé FHADI justamente para que las personas con discapacidad de esta región no tuvieran que enfrentarlo solas. La misma lógica aplica aquí: si la distancia es el obstáculo, buscamos la forma de rodearla.